A Dios padre estafador...

No, no me he equivocado con el título. Ahora puedes llamarme hereje, ateo asqueroso o adorador del diablo, que me da igual.

Como todo niño de mi generación, he nacido en el seno de una familia católica practicante, y hasta que logré pensar por mi mismo (algo que ocurrió demasiado tarde) fui victima del sagrado bautismo, primera comunión (eso sí, a cambio de una suculenta bicicleta) e incluso fui confirmado. Que coño, ¡si hasta fui monaguillo!.

Sin embargo, ahora pienso que en realidad fui víctima de una estafa; la mayor estafa que ha existido jamás; una estafa que deja en bragas a la trama Gúrtel a Lehman Brothers y la madre que los parió. Un contrato que te ofrece salvación de tu alma a cambio de tu libertad de pensamiento y obra. Una estafa cuya idea surgió hace siglos con la escritura de un cuento al que llamaron Biblia. Porque los que idean las estafas son grandes genios, con mala leche si, pero genios.





Siempre he creído que la persona más inteligente del mundo fue el que ideó el libro del Génesis. Un hombre/s que tenía que vendernos un Dios omnipresente, misericordioso y benévolo en un mundo lleno de hambre, pobreza, guerras y egoísmo. Un mundo en el que los animales se comen los unos a los otros y el estado natural es el estado salvaje ¿Cómo vender entonces un producto tan fraudulento?. Pues sencillo, echándole la culpa a otro. El mundo era un paraíso, y por culpa de una mujer y una manzana nos fuimos al carajo.
Joder... ¡por una manzana!. Si al menos hubiera sido por un plato de jamón serrano lo hubiera entendido. ¡Vaya padre tan rencoroso que tenemos!. Miles de años han pasado de ello y todavía no nos ha perdonado. Eso sí, entre nosotros tenemos que perdonarnos los unos a los otros, aunque violen a tu mujer, asesinen a tu hijo y te dejen la cuenta bancaria vacía. Vaya ejemplo de padre, que le importa mucho más sus manzanas y muy pocos sus hijos. Entonces, ¿por qué hay que consentirle lo que no se toleraría a ningún padre?. Estoy seguro que si fuera un hombre de carne y hueso ya haría mucho tiempo que los servicios sociales hubieran actuado de oficio y le hubieran quitado la patria potestad de sus hijos.
Todo Dios que comienza por escoger a un solo pueblo proscribiendo al resto del género humano no es el padre común de los hombres. Aquel que destina al suplicio eterno al mayor número de sus criaturas no es el Dios clemente y bueno que se me pretenden vender.
Así que...  que quieres que te diga, como padre aún tengo mucho que aprender, pero me parece que el de arriba no me llega ni a la suela de los zapatos.



Comentarios

  1. Muy cierto todo lo que dices, lo comparto.......

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    1. Muchas gracias Ricardo, aunque solo es una opinión más de un don nadie como yo.

      Un saludo.

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