Mis navidades soñadas...

Por mucho que el capitalismo, los anuncios de la tele, los carteles publicitarios y demás, se hayan empeñado desde hace más de un mes en recordárnoslo, ahora sí que tenemos de nuevo las navidades a la vuelta de la esquina.
Personalmente, a mí es una época que me encanta; lo considero como un enorme simulacro de 15 días a escala mundial en el que dejamos de ser las ratas que somos. Sin embargo, todavía sueño con unas navidades bien diferentes a lo que solemos conocer:
Sueño que los Reyes Magos secuestran a Santa Claus por usurpador, y que le devuelven a sus ropas el verde original que traicionó tras sucumbir a la tentación ofrecida por una conocida  compañía de bebidas.  



Sueño los Reyes Magos no traen juguetes porque los niños se han dado cuenta de que se divierten más jugando con los amigos en el parque.
Sueño que el chico del anuncio del turrón no tiene que volver  a casa por navidad porque ha encontrado un trabajo digno dentro de nuestras fronteras. 
Sueño que las burbujitas de Freixenet han sido hospitalizadas de urgencia por coma etílico tras una salvaje orgía con el de "Sidra el gaitero"

Sueño que en nochevieja, a Anne Igartiburu se le cae el vestido mientras suenan las campanadas.
Sueño que los villancicos son cantados por Metallica, y que no hablan de querubines guapos, ni vírgenes gitanas, ni peces en el rio ni que se por fin se ve Holanda.
Sueño que el marisco, el jamón y el turrón de chocolate produce en el estómago el mismo efecto que una sesión de dos horas de abdominales en el gimnasio.
Sueño que el polvorón deja de ser un dulce y su término se usa con un significado mucho más carnal.
Sueño que en su mensaje de nochebuena, el Rey por fin admite que esto de la corona solo es un invento que sirve para que él y su familia sigan viviendo del bote que llenamos todos los españoles.
Sueño que nadie quiere perderse la reunión familiar de nochebuena, que verdaderamente tengamos ganas de vernos, y no aprovechemos la ocasión para reprocharnos nada.
Sueño que nadie come las uvas de la suerte durante las campanadas porque entendemos que la suerte siempre se le presenta a quien trabaja duro.
Sueño con unas navidades en el que no exista la Lotería del 22 de diciembre, porque la gente tiene lo necesario para vivir y comprenden que no se necesita más dinero para ser feliz.



Sueño con unas navidades en donde ningún árbol es arrancado de la tierra que le da la vida para convertirse en un adorno hogareño decorado con luces y bolas de dudoso gusto.
Sueño con unas navidades en donde no recibo ninguna tarjeta de felicitación de mi banco, mi compañía de móvil, de internet, de seguro, ni de ningunos grandes almacenes que me recuerdan lo mucho que me quieren a mí, y a mi dinero

Sueño con unas navidades en donde los amigos son de verdad, y no invisibles.

Sueño con unas navidades en el que las compañías eléctricas no nos alegran las fiestas con una criminal subida de la luz ni las compañías petroleras nos desean un feliz viaje con una brutal subida del precio de la gasolina.
Sueño con unas navidades sin las típicas felicitaciones pesadas del "Talking cat" que te envían y reenvían la gente aburrida que no tiene nada mejor que hacer que dar por culo.   


Y sueño con unas navidades en donde las ONG anuncian que cierran definitivamente, porque la gente sigue siendo solidaria y ayuda a quien lo necesite los 365 días del año.
Seguramente, las navidades que nos esperan no se parecerán en nada a mis navidades soñadas, pero así y todo, te deseo una:
FELIZ NAVIDAD.





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