¿A quién debes votar en estas elecciones?



Pues nada, aquí estoy, como un buen ciudadano reflexionando y meditando minuciosamente sobre a quién debo votar en estas elecciones por el bien de mi Municipio. Y de momento, lo único que me ha quedado bien claro es que voy a echar de menos estos días de propaganda electoral.

Primero porque me encanta ver mi localidad repleta de carteles con la cara de gente que no conozco que no paran de prometer y prometer cosas. Me gusta porque es la viva imagen de lo que es la vida, donde te encuentras con gente que siempre te prometerán cosas, para que después las mismas caigan en el olvido una vez que ya han conseguido lo que pretendían.


Después tenemos las ardientes e interesantes conversaciones a través de las Redes Sociales, en donde cualquiera se transforma en politólogo y no duda en compartir cualquier fotografía, vídeo o comentario afines a sus ideologías, las cuales defienden a capa y espada como si les fuera la vida en ello.

En serio, no tengo ni idea de política, incluso nunca me ha interesado. Es decir, que se me puede considerar como una persona apolítica. No me caso con ninguna ideología, ni nunca me casaré, Pero el hombre es un animal sociable, ya la vez egoísta; por esta razón necesitamos la política, para que los conflictos de intereses se zanjen de otra forma que no sea la violencia.



Lo que no entiendo es cómo es posible que la gente pueda seguir votando a candidatos chorizos, corruptos bajo la excusa de que todos lo son. ¿Es que vas a abrirle la puerta de tu casa al ladrón que te ha robado? Eso sería votar a quienes ya lo han hecho. Compra un candado para tu puerta, y si tienes la mala suerte de que entre otro ladrón por la ventana, pues compra otro, y otro, y otro, hasta que un día nadie pueda robarte.

Podría decirte entonces que si piensas que todos son unos chorizos, mejor que te abstengas, pero estoy en contra de ello. Verás, nos ha costado muchos años, sacrificio, e incluso vidas, el poder ejercer el derecho al voto, y ahora que gozamos de ese derecho (otra cosa es que esté a favor de que se haga una vez cada 4 años) me parecería un desprecio hacía nuestra Historia el no ejercerlo.

¿Es que acaso vas a dejar que los burócratas decidan por ti? ¿Vas a permitir que los tecnócratas o los arribistas te impongan una sociedad hecha a su imagen? ¿Con qué derecho, pues, te quejas de que algo va mal? Si no haces nada por impedirlo, ¿cómo no va a ser cómplice de la mediocridad o de cosas peores?

La pasividad no es una excusa, y tampoco la falta de competencia. No participar en la política es renunciar a una parte de tu poder, lo que siempre es peligroso, pero también es una parte de tu responsabilidad, lo cual puede ser incluso condenable. Y lo dice un apolítico.


Por eso, vota. Pero vota, con cabeza; infórmate primero, analiza y medita. Si no te convence ninguno, al menos vota en blanco o vota al que menos cosas te prometa, porque seguramente será el que después menos te defraude. 

Y si dentro de cuatro años te sientes defraudado, elige otra opción, y otra, y otra, hasta que no te queden opciones, hasta que te des cuenta de que ninguno vale realmente la pena. Así, llegará un día en el que todos votaremos en blanco, entonces se darán cuenta de que el pueblo está harto y cansado.

Pero no quiero soñar, porque seguramente llegará el lunes y cuando sepamos los resultados de las elecciones se confirmará lo que siempre he pensado: que el sufragio universal es el verdadero cáncer de este país, y que tenemos a los políticos que nos merecemos. 

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