GRACIAS POR ENSEÑARME TANTO. TE ECHARÉ DE MENOS.
Antes de tu llegada nunca había tenido un perro. Bueno, miento. Sí que había tenido un perro, pero no considero que eso se pudiese considerar vivir con un perro. Por entonces yo era pequeño, y el pobre estaba siempre en una pequeña caseta que mi padre le construyó cuando vivíamos temporalmente en la parcela. Poco después, y antes de mudarnos definitivamente, mi padre te llevó (supuestamente) a una especie de protectora o vete tú a saber... Y debo confesarlo, tampoco me importó mucho. Por lo que sí. Se puede decir que hasta tu llegada no sabía lo que era vivir con un perro. Entraste en mi vida siendo un cachorrito, o como llegué a escuchar en una ocasión, "un proyecto de perro", y tengo que admitir que me costó adaptarme a tu llegada. No llevaba bien eso que hicieses tus necesidades dentro de la casa, o que hicieras algún destrozo en los muebles. Y tampoco ayudó mucho que tu nombre fuese elegido incluso para agradarme un poco debido a mi pasión por el automóvil. ...