GRACIAS POR ENSEÑARME TANTO. TE ECHARÉ DE MENOS.
Antes de tu llegada nunca había tenido un perro. Bueno, miento. Sí que había tenido un perro, pero no considero que eso se pudiese considerar vivir con un perro. Por entonces yo era pequeño, y el pobre estaba siempre en una pequeña caseta que mi padre le construyó cuando vivíamos temporalmente en la parcela. Poco después, y antes de mudarnos definitivamente, mi padre te llevó (supuestamente) a una especie de protectora o vete tú a saber... Y debo confesarlo, tampoco me importó mucho.
Por lo que sí. Se puede decir que hasta tu llegada no sabía lo que era vivir con un perro. Entraste en mi vida siendo un cachorrito, o como llegué a escuchar en una ocasión, "un proyecto de perro", y tengo que admitir que me costó adaptarme a tu llegada. No llevaba bien eso que hicieses tus necesidades dentro de la casa, o que hicieras algún destrozo en los muebles. Y tampoco ayudó mucho que tu nombre fuese elegido incluso para agradarme un poco debido a mi pasión por el automóvil.

Pero tampoco llegaste en un buen momento personal, y eso ayudaba a que la convivencia inicial fuese más difícil por mi parte. No apuntaba nada bien, ¿verdad? Pero fuiste creciendo, tu madre te fue educando maravillosamente, y poco a poco me comenzaste a demostrar lo que en realidad es eso que llaman "la nobleza de un perro". Llegar a casa y saludarme moviendo tu rabito con tu particular estilo, como si fuese una hélice. Disfrutar de esos paseos que me obligabas a dar, porque como me gusta decir, tú me sacabas a mí, y no yo a ti. Desayunar, almorzar o cenar con tu cara apoyada en mi pierna mientras me mirabas con ojos suplicantes... Y también has venido a nuestros viajes vacacionales, conociendo ciudades y lugares maravillosos. Hemos hecho nuevos amigos, tanto de dos como de cuatro patas. Has compartido todas nuestras alegrías y nos has consolado en nuestras tristezas. Nos has hecho reír, y también nos has hecho llorar. En fin, que nos fuiste ganando siendo simplemente tú, y al poco ya no te consideraba como mi mascota. Eras uno más de la familia.
Seguramente me olvidaré de mencionar muchas cosas, porque 12 años dan para mucho, aunque a mí se me hayan hecho muy cortos. Pero si tuviera que quedarme con algo sería sin duda con lo que me has enseñado. ¿Quién me iba a decir que un perro podría darme lecciones de vida? Exacto: lecciones de vida. Porque me has enseñado que, para ser realmente feliz, no hace falta más que estar rodeado de gente que te quiera (y comida en el plato, 😉) Me has enseñado que hay que disfrutar del presente y vivirlo a tope. Me has enseñado que el dolor, el malestar, la edad, o el mal tiempo no son excusas para no hacer nada. Me has enseñado que es posible vivir sin tener mal humor, y sobre todo, me has enseñado que el amor incondicional y verdadero realmente existe. En definitiva: ME HAS ENSEÑADO A SER MÁS HUMANO.
Sin embargo, este mundo no es justo, y desgraciadamente el tiempo no ha pasado igual para ti que para mí. Ojalá hubiera podido tenerte toda mi vida, pero al menos me queda el consuelo y el orgullo de saber que me has elegido para que yo formase parte de toda la tuya.
Y ahora nuestros caminos se separan. Yo, de momento, me quedo aquí, y trataré de seguir llevando a cabo la misión principal que tan estupendamente has desempeñado cada día: ser el ángel de la guarda de a tu madre. Espero estar a la altura, y si consideras que no lo estoy haciendo bien, ladra lo más fuerte que puedas desde el más allá, que estoy seguro de que me enteraré del mensaje.
Mientras tanto, espérame al otro lado, pero no te quedes parado en la puerta, que te conozco. Así que, tal y como le dije en su momento a tu hermano Talco (el cual imagino que ya estará dándote la brasa) ¡Corre! Corre a través de los interminables prados del más allá, mea donde te de la gana, ladra hasta que te quedes afónico, muerde todos los palos que encuentres, y duerme larguísimas siestas sobre una nube junto a tu hermano. Y cuando llegue mi momento de cruzar te buscaré, para por fin, estar todos juntos eternamente.
Echarte de menos es el privilegio de haberte vivido.
💕 DIÉSEL 💕




















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