De oca a oca , y educo porque me toca.

¿El motivo?. No pienses que
estoy a favor de tal ley, aunque sigo pensando que el 90 % de los que
protestan contra ella ni habrán leído el título de la misma. Eso
es lo de menos, cada uno que proteste contra lo que le de la gana; es
un derecho que seguro nadie podrá quitarnos. Mi sangre hierve porque
seguimos siendo el tablero del juego de la Oca donde unos políticos
totalmente faltos de coherencia alguna no cesan de lanzar sus dados.
Cada vez que uno de los dos grandes partidos políticos que sufrimos
tiene su turno de jugar no dudan en cambiarnos el sistema educativo.
Señor Wert, señor Gabilondo,
señora Cabrera, señor Sansegundo, señora del Castillo, y demás
ministros de educación que han precedido a éstos. Que les den por
culo. Que les den por culo de mi parte, de parte de nuestros hijos,
de parte de los profesores y de parte del resto de la comunidad
educativa. ¿Quienes cojones se creen ustedes para estipular como
debe ser nuestra educación?. Se creen que el tener una carterita de
cuero negra, con las palabras “Ministro de Educación” bordadas
en dorado les da derecho a decidir por nosotros.
En primer lugar, aclarar que la
educación empieza por el hogar, y sobre como quiere cada uno educar
a su prole no es asunto mío. Lo que si me preocupa es lo que ocurre
en las aulas. Señores ministros: ¿Soy el único que se ha dado
cuenta del verdadero problema de nuestro sistema educativo?. Por
favor, sean sinceros. ¿No saben de lo que estoy hablando?. Vale,
trataré de darles una pista: hagan el favor de decirme cuando fue la
última vez que en este puñetero país se aprendió algo. Y cuando
digo aprender digo APRENDER. No a memorizar, ni a leer, ni a conocer,
o ni siquiera estudiar. No se si me explico. Me refiero a enriquecer
el punto de vista del alumno sobre un dato, hecho o una simple
operación matemática. A preguntar siempre en clase, a debatir, y
por qué no, a discutir.
Señores ministros, no me vengan
ahora que eso es culpa de los profesores, que no saben enseñar. Les
diré una cosa. Dudo mucho que en nuestras lindes haya un profesor
que no tenga vocación. Creo que sus sueldos, sus condiciones de
trabajo y la imagen social tan deteriorada que tienen respalda mi
teoría. Habrá mejores y peores, eso no lo pongo en duda, pero de
nuevo repito; no me vengan con esa gilipollez. Dense cuenta de una
vez. Las armas, las verdaderas armas para combatir este fracaso las
tienen ustedes delante de sus ojos, pero no quieren verlas y
prefieren echar mierda, su propia mierda, hacía la cara de los
profesores.
¿Por qué se empeñan en
desmembrar un sistema educativo impuesto por otro ministro anterior
en cuanto este es de otro partido político?. Por favor, dejen de
usar la formación de nuestros hijos como campo de batalla para sus
peleitas y céntrense de una puta vez. Reúnanse el tiempo que haga
falta. Reúnanse no solo políticos con complejo de superioridad
intelectual, sino también expertos en educación, profesorado y por
qué no, también alumnos. Reúnanse y creen un sistema educativo que
sea acorde con el talento que existe en España, que hay mucho. Hagan
del arte de aprender algo atractivo e interesante para el alumno y
dejen a un lado la chorrada esa de si “educación para la
ciudadanía” sí, o más “religión” también. No escatimen en
gastos para conseguirlo, porque a la larga no lo serán. A eso se le
llama invertir, y si no saben que es eso, pregunten a sus colegas del
ministerio de economía, suponiendo que lo sepan, y doten al
profesorado y a los centros de todo el equipo técnico y humano que
sea necesario para conseguirlo. Que la educación no es un juego.
Pero claro, es mucho más
rentable para los que ostentan el poder que el populacho comience a
parecerse a un Spectrum con memoria RAM de 128 K. Que en el colegio
seamos simples máquinas de vomitar apuntes y fechas para después
olvidarlas en cuanto entregamos el examen. Con eso basta. Con eso
tendremos lo necesario para que no nos tachen de analfabetos fuera de
nuestras fronteras. Y si hay algún listillo con la capacidad
suficiente para APRENDER se le invita a que pase una buena
temporadita en el extranjero, que viajar también enriquece la mente
y los españoles tenemos fama de buenos amantes.
Un momento... ¿que hago
preocupándome tanto?. Esto es lo que pasa cuando uno quiere pensar
más allá de lo que le han enseñado. Si ya no me acordaba.
Nosotros, el pueblo, tenemos una opción cojonuda para evitar que
nuestros hijos se conviertan en auténticos zoquetes andantes. El
colegio de pago. ¡Ahhhh.... no!. Que para eso hay que tener bastante
dinero, y con esto de la crisis el paro está un pelín más elevado
de lo que habían predecido. Joder... que mal rollo. Que el paro
puede repercutir en la educación de nuestros hijos... Ufff, prefiero
no pensar más, que me amargo. A ver si ustedes van a tener razón y
eso de pensar y aprender va a ser algo malo. Perdón, "chungo ke t
kgas".
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