No olvides sonreír.


Por mucho que te agobien las facturas. Por mucho que se empeñen en decirte que no sirves para nada. Por mucho que te digan que con 40 años eres mayor para trabajar. Por mucho que te aseguren de que no tienes futuro y formas parte de una generación perdida...
Así que por mucho que otros no quieran que lo hagas,  por favor, nunca olvides sonreír. Los que te aman, aquellos a los que verdaderamente les importas y siempre estarán a tu lado te lo agradecerán. Porque una sonrisa es el mejor y más fácil regalo que se puede dar.


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